Commodore: la empresa que vendió 17 millones de Commodore 64 y murió sin enterarse

Commodore: the company that sold 17 million Commodore 64 computers and died without noticing

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Mi primer ordenador fue un Commodore 64. Después llegó un Amiga 500, y con él los mejores años de mi vida delante de una pantalla: juegos, revistas, discos de 3,5 pulgadas que había que cuidar como oro, y la sensación de que aquella caja marrón podía hacer cualquier cosa. No sabía nada de Commodore. Solo sabía que era mi ordenador.

Años después, cuando ya trabajo con ordenadores para ganarme la vida, me puse a mirar la historia de la empresa que hizo esas dos máquinas. Y resulta que es mucho más interesante que un catálogo de productos: es una historia de supervivencia, de guerra comercial y de un final que nadie vio venir.

Un hombre que salió del infierno y montó una empresa

Jack Tramiel nació en Łódź (Polonia) en 1928, con el nombre de Idek Trzmiel.[2] Cuando los nazis liquidaron el gueto de su ciudad, su familia fue enviada a Auschwitz; él fue rescatado de un campo de trabajo en abril de 1945 por la 84.ª División de Infantería del ejército de Estados Unidos.[2] En noviembre de 1947 emigró a Estados Unidos, se alistó y allí aprendió a reparar equipos de oficina, máquinas de escribir incluidas.[2]

Ese detalle no es una anécdota cualquiera: es el origen de todo. En 1954 fundó Commodore Business Machines en Canadá, reparando y vendiendo máquinas de escribir; en 1958 la empresa ya estaba formalmente constituida con su socio Manfred Kapp.[1] Tramiel venía del negocio de las máquinas de escribir, no de la electrónica, y eso explica su manera de trabajar: producir barato y vender a mucha gente. Su lema era business is war ("los negocios son la guerra") y su público objetivo, decía, eran "las masas, no las clases".[14]

De calculadoras a ordenadores, pasando por un susto

Commodore se metió en las calculadoras y casi muere por ello: Texas Instruments entró directamente en ese mercado con precios por debajo de lo que costaba el propio chip, y a Commodore le fue tan mal que estuvo a punto de desaparecer.[11] Le salvó una inyección de capital, y Tramiel (que no volvía a fiarse de un proveedor) decidió comprar a sus proveedores.

En 1976, Commodore Business Machines compró MOS Technology, la empresa que fabricaba sus chips. MOS había diseñado el 6502, un microprocesador de 8 bits que salió al mercado en septiembre de 1975 por 25 dólares, cuando la competencia costaba diez veces más.[11] Era tan barato que en una feria de 1975 mucha gente creyó que era una estafa.[11]

Ese chip, y esa compra, son el corazón de la historia. Quien tiene la fábrica de chips, puede vender el ordenador más barato del mundo.

La trilogía de 1977: el PET

Ese mismo año, Commodore presentó su primer ordenador personal: el PET (Personal Electronic Transactor).[12] Lo diseñó Chuck Peddle, que había llegado a la empresa precisamente con la compra de MOS.[13]

Commodore PET 2001 con su unidad de casete incorporada y su teclado de teclas cuadradas
El PET 2001: monitor, casete y teclado en una sola pieza. Foto: Rama & Musée Bolo, CC BY-SA 2.0 FR.

El PET 2001 salió en 1977 (apareció antes que el Apple II) con cuatro kilobytes de memoria, por 495 dólares.[13] Venía listo para funcionar nada más sacarlo de la caja: teclado, pantalla y una unidad de casete incorporada, tirada por la propia Commodore.[5] Su tapa se abría como el capó de un coche para poder meterle mano.[13]

Tenía sus defectos, y las fuentes de la época lo dicen sin adornos: el teclado era tan pequeño que escribir mecanografiando resultaba incómodo, y la pantalla de 9 pulgadas se quedaba corta.[13]

VIC-20: el primero en llegar al millón

Después llegó el VIC-20, anunciado en septiembre de 1980, aproximadamente tres años después del PET.[4] Salió por 299,95 dólares y fue el primer ordenador de cualquier tipo en vender un millón de unidades, llegando a los 2,5 millones.[4]

Commodore VIC-20, el ordenador que llegó al primer millón de unidades
El VIC-20, de 1980. Foto: Evan-Amos, dominio público.

Párate a pensarlo: el primer ordenador de la historia en vender un millón de unidades no fue de IBM, ni de Apple. Fue de una empresa que venía de arreglar máquinas de escribir.

El Commodore 64: la guerra de los precios

Y entonces Tramiel hizo de las suyas. Cuando su equipo le propuso una continuación barata del VIC-20, él dictó una condición: 64 kilobytes de memoria.[3] Los ingenieros que lo construyeron lo han contado varias veces: es de esos proyectos que se recuerdan toda la vida.[6]

El resultado fue una máquina con sprites multicolor y un chip propio para generar sonido, capaz de dar imagen y audio muy por encima de los sistemas sin hardware dedicado.[3] En aquel momento los chips DRAM de 64 kilobits costaban más de 100 dólares cada uno; Tramiel sabía que su precio estaba cayendo en picado y que bajaría hasta ser razonable antes de que la máquina entrara en producción en serie.[3]

Commodore 64, la máquina que batió todos los récords de ventas de un ordenador de sobremesa
El Commodore 64, presentado en 1982. Foto: Evan-Amos, dominio público.

El Commodore 64 se presentó en el CES de Las Vegas de enero de 1982 y se puso a la venta en agosto por 595 dólares.[3] En el propio stand, según recuerda el ingeniero de producción David A. Ziembicki, los de Atari se quedaron con la boca abierta: "¿Cómo puedes hacer eso por 595 dólares?".[3]

La respuesta tiene una sola palabra: integración vertical. Como Commodore era dueña de las fábricas de semiconductores de MOS Technology, cada C64 le costaba producir unos 135 dólares.[3] Podía vender barato porque el margen no dependía de nadie de fuera: se lo fabricaba todo ella misma.

El resultado fue una cuota de mercado de entre el 30% y el 40% en Estados Unidos durante el periodo 1983-1986, con dos millones de unidades vendidas al año, por delante de los compatibles IBM PC y del Apple II.[3]

Y aquí es donde la historia se vuelve seria, porque no hay un número único de cuántos C64 se vendieron. Guinness World Records lo acredita como el ordenador de sobremesa más vendido de todos los tiempos y recoge las tres cifras que circulan: Tramiel estimaba entre 22 y 30 millones, la estimación oficial de Commodore fue de 17 millones, y la estimación moderna más creíble lo deja en unos 12,5 millones.[7] Los propios registros apuntan también a un rango de 12,5 a 17 millones.[3] Aun con la cifra más conservadora, sigue siendo el modelo de sobremesa más popular de la historia.[7]

El Amiga: cuando llegó la potencia de verdad

En 1985 Commodore dio un salto enorme con el Amiga, presentado el 23 de julio de ese año.[9] Su sistema operativo, AmigaOS, fue uno de los primeros sistemas de consumo para ordenadores personales en implementar multitarea preventiva, es decir, hacer varias cosas a la vez de verdad y no por turnos amables.[9]

Amiga 500 con su monitor Commodore 1084S y una unidad de disquete externa
Un Amiga 500 con su monitor 1084S. Foto: Bill Bertram, CC BY-SA 2.5.

De toda la familia Amiga, el más vendido fue el Amiga 500, lanzado en 1987: 2,6 millones de unidades, a 699 dólares.[10] Llevaba el mismo procesador Motorola 68000 y los mismos coprocesadores de gráficos y sonido que el Amiga 1000, en una caja más pequeña, y fue el ordenador que llevó la multitarea al público doméstico.[10] Los alemanes, que de esto sabían un rato, se llevaron por sí solos 1.160.500 unidades.[10]

El final: venderlo todo un viernes por la tarde

Aquí se acaba la fiesta. Tramiel se fue de Commodore en 1984 tras pelearse con el presidente del consejo, Irving Gould; él mismo lo contó así: se marchó porque no estaba de acuerdo con Gould "en los principios básicos, en cómo llevar la empresa", y porque sentía que si no podía entrar en su oficina sonriendo y siendo feliz, más valía dejarlo.[2] Desde ese día, dijo un testigo de la época, la empresa ya no fue el mismo sitio.[2]

Commodore nunca volvió a encontrar el rumbo. El 29 de abril de 1994, la agencia Associated Press publicó que Commodore International decía que cerraba el negocio: pensaba transferir sus activos a unos fideicomisarios en beneficio de sus acreedores y metía a su principal filial, Commodore Electronics, en liquidación voluntaria.[8] En el trimestre anterior había perdido 8,2 millones de dólares sobre unas ventas de 70,1 millones; un año antes, en el mismo trimestre, había perdido 77,2 millones.[8] Su valor neto se había vuelto negativo y la acción, que rondaba los 3 dólares, cerró a 87 centavos y medio.[8]

El Amiga CD32, su última apuesta, había vendido mal justo en Europa, que era donde Commodore hacía la mayor parte de su negocio.[8] El diagnóstico de David Coursey, editor de la newsletter P.C. Letter, fue demoledor y certero: una empresa "que captó brevemente la atención del mercado americano y no fue hacia donde iba el mercado".[8]

Los activos acabaron vendidos: Escom pagó 14 millones de dólares por ellos.[1] La marca ha ido pasando de mano en mano desde entonces, y ninguna de las empresas herederas repitió el éxito de los primeros años.[1]

Por qué sigue importando

La lección no es "qué pena que quebraran". La lección es más incómoda: Commodore tuvo en sus manos la máquina correcta, el precio correcto y la tecnología correcta, y aun así perdió. Tenía la fábrica, tenía los chips y tenía el mercado. Lo que no tuvo fue la capacidad de cambiar cuando el mercado cambió.

Yo no sabía nada de esto cuando metía un disco en el Amiga 500. Solo sabía que aquello era divertido. Pero ahora, mirando atrás, me doy cuenta de que aprendí informática en una máquina construida por una empresa que iba a desaparecer en pocos años, con chips fabricados por una compañía que su propio jefe había comprado a proveedores para no volver a depender de nadie.

Los ordenadores se apagan. La historia que llevan dentro, no.

Referencias

1. Commodore International, Wikipedia (en)

2. Jack Tramiel, Wikipedia (en)

3. Commodore 64, Wikipedia (en)

4. VIC-20, Wikipedia (en)

5. Commodore PET, Wikipedia (en)

6. Creating the Commodore 64: The Engineers' Story, IEEE Spectrum

7. Best-selling desktop computer, Guinness World Records

8. Commodore Bankruptcy: A 1994 Overview, Associated Press (vía commodore.ca)

9. Amiga, Wikipedia (en)

10. Amiga 500, Wikipedia (en)

11. MOS Technology, Wikipedia (en)

12. 1977, Timeline of Computer History, Computer History Museum

13. Commodore PET 2001, Smithsonian Institution

14. Jack Tramiel obituary, The Guardian

Créditos de las imágenes

Las fotografías de este artículo son de Wikimedia Commons y se reproducen con sus licencias:

  • Commodore PET 2001, Rama & Musée Bolo, CC BY-SA 2.0 FR
  • Commodore VIC-20, Evan-Amos, dominio público
  • Commodore 64, Evan-Amos, dominio público
  • Amiga 500, Bill Bertram, CC BY-SA 2.5

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